No regamos una flor si se abre; la regamos para que se abra. Del mismo modo, el niño necesita sentirse seguro con nuestro amor para poder florecer. Cuando el amor se emplea para controlar, se acaba dudando de él. El amor no es una recompensa. El amor solo es amor cuando es incondicional.

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La voz de Adriana
2012-02-04 00:00:00
justicia e infancia , La justicia no escucha a la in

Uso de Razón: Capacidad para pensar y para juzgar que consigue una persona cuando ha pasado la primera etapa de la niñez. 

Según los expertos se podría valorar que a partir de los siete años, más o menos, el desarrollo madurativo de los niños alcanza el punto en que comienzan a pensar y juzgar por si mismos sin copiar patrones aprendidos o repetir conductas vistas en otros. Esto es lo que me viene a la mente al pensar en Adriana.

He seguido con atención la historia de Adriana Fericgla Silveira por tratarse de la hija de una amiga de juventud y por las circunstancias que rodean el caso. Lo cierto es que me pilló de sorpresa ya que, desconocía la situación por completo, y me agradó enormemente descubrir que Adriana estaba siendo criada con cariño y respeto por su madre e igualmente me apenó conocer que un juez había otorgado la custodia a su padre cuando convivía desde su nacimiento integrada en la familia materna.

Con el transcurrir de las semanas he leído comentarios, descalificaciones, improperios y todo tipo de datos a favor o en contra de fiscales, jueces y de uno u otro bando.

Han sido varios los emails, los mensajes en perfiles de facebook, las noticias en televisión, las reseñas en los periodicos, las páginas y blogs abiertos sobre el tema, pero se sigue echando algo en falta. Sigo sin saber de alguien a quien me gustaría oír. A la que todos quisieramos escuchar.

Nos falta la voz de Adriana, no la de su padre ni la de su madre, sino la suya. La que aparentemente, ni siquiera un juez quiso escuchar. Luchando por su bienestar, por un futuro mejor para ella, luchando unos con otros, se diluye la opinión de quién en realidad, más importa. 

Quizás Adriana aún no lea o escriba, como tantos otros niños a los que no se presiona y que aprenden estas destrezas cuando realmente desean hacerlo. Pero Adriana sabe hablar y tiene derecho a expresar ante un juez, ante la opinión pública, ante sus padres cuáles son sus sentimientos.

Adriana podría decirle al mundo cómo está viviendo este momento, qué piensa, qué desea y cómo le gustaría solucionar todo lo que está sucediendo a su alrededor. Luchar por el bien de los niños, por su futuro, pasa por aprender a escuchar su corazón y permitir que se expresen.  

Y no sólo escuchar, su voz es un primer paso para tener en cuenta sus sentimientos.

Ninguna decisión que se alcance, ningún veredicto, acuerdo o sentencia serán válidas si se han tomado desoyendo lo que Adriana piensa.

Cuando una familia se rompe, la separación afecta a todos sus miembros y todos deberían poder opinar al respecto y no sólo al llegar a los 12 años. Estamos en 2012, decía Gandhi que se puede saber mucho de una sociedad por la manera en que trata a sus animales... siguiendo la premisa, se puede saber mucho de una sociedad por la manera en que trata a su infancia. 

Y es tan fácil que da miedo pensar en por qué no se hace... o no quiere hacerse ... Hay una forma muy eficaz de saber, sin coacciones, sin partidismos, sin estudios psicológicos lo que anida en el corazón de un niño... dejarle hablar.

Nos acostumbramos a velar por el bien de nuestros hijos, en tal medida, que acabamos por ignorar que son capaces de propuestas y soluciones que nos dejarían boquiabiertos si les brindasemos la oportunidad de expresarse.  

Ambos dos, padre y madre, son los únicos padre y madre que Adriana conocerá y tienen derecho a verla crecer. Cada cosa tiene su tiempo y no se puede forzar. En las familias, en las instituciones, en la sociedad... deberíamos escuchar más porque como reza el poema de Khalil Gibran

Nuestros hijos no son nuestros hijos, 
son los hijos y las hijas de los anhelos que la vida tiene de si misma.
Son los hijos de nuestro amor de padres.

Viven a través de nosotros, 
pero no de nosotros
y aunque vivan con nosotros no nos pertenecen

Pertenecen a la vida... al futuro...
y tienen derecho a formar su futuro y decidir su vida.

Podemos darles nuestro amor,
pero no nuestros pensamientos,
porque ellos deben tener sus propios pensamientos.

Podemos dar abrigo a su cuerpo,
pero no a sus almas,
porque sus almas habitan en la mansión del mañana
que ni aún en sueños nos es permitido visitar.

Pero podemos señalarles el camino y enseñarles a caminar.
Podemos esforzarnos en ser como ellos,
pero no intentemos hacerlos como nosotros.

Porque la vida no da marcha atrás, 
ni se detiene en el ayer.

Pero podemos mostrarles un buen ejemplo de vida.

Para saber más sobre el tema:

http://justiciaparaadriana.blogspot.com/
http://www.facebook.com/pages/Justicia-para-Adriana
http://www.facebook.com/pages/Josep-M-Fericgla/213312995372283
http://www.elcorreo.com/vizcaya/v/20120125/vizcaya/isabel-silveira-dejare-hija-20120125.html
http://www.eitb.com/es/videos/detalle/816463/euskadi-directo-isabel-lucha-recuperar-custodia-adriana/

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