No regamos una flor si se abre; la regamos para que se abra. Del mismo modo, el niño necesita sentirse seguro con nuestro amor para poder florecer. Cuando el amor se emplea para controlar, se acaba dudando de él. El amor no es una recompensa. El amor solo es amor cuando es incondicional.

Hombre renacentista nacido fuera de su época por equivocación. Músico, artesano, pintor, euskaldun, padre a tiempo completo y amante de todo lo que salga de lo común.
Sorgiña, sanadora, música, profesora y miles de cosas más que no cabrían aquí.
Aprendiz de madre por devoción, cantanta por vocación y secretaria por obligación.