No regamos una flor si se abre; la regamos para que se abra. Del mismo modo, el niño necesita sentirse seguro con nuestro amor para poder florecer. Cuando el amor se emplea para controlar, se acaba dudando de él. El amor no es una recompensa. El amor solo es amor cuando es incondicional.

Suscripción

Indícanos tus datos para recibir un aviso por email cuando publiquemos un nuevo artículo en nuestra web.

Nombre   
Email   
Confirmar Email   
 
MEISI y JAUME - AVISO LEGAL - FORMAMOS PARTE DE...